Por José Antonio Prados Luna
Un día caminando por los montes nevados y las frías capas de hielo se caían a pedazos. Javier, el solitario, se propuso subir a la montaña pero estaba esperando a su hermano para que le subiese un taje para la nieve.
Esperando y esperando a las 2 horas le subió el traje negro, se lo puso y cuando cogió los maletines se puso en marcha.
Hacía un día malísimo para subir a la montaña, cuando llegó a la cima llegó asfixiado y cojeando. El traje se le calaba el frío y el mismo empezó a correr para entrar en calor y así poder bajar de la cima y llegar a un sitio caliente y refugiarse del frío.
¡Qué chilo,José! Y tiene moraleja tu relato.
ResponderEliminar¡Qué padre!
Desde México, me da mucho gusto leerte.
Un abrazo.
De Claudia